Héctor Vasconcelos*: ¿El punto más bajo de nuestra diplomacia?
Estimado Enrique: Dejemos de lado la amistad de 56 años que –con acercamientos y distanciamientos– nos ha relacionado. Por un momento dejemos de lado que durante varias décadas nos has informado que estás escribiendo la biografía en dos volúmenes de José Vasconcelos, para lo cual te has hecho del mayor acervo de información sobre Vasconcelos del que yo tenga noticia, incluido el archivo familiar. De hecho, fue esa fantasmagórica biografía lo que ocasionó nuestro primer encuentro en el restaurante San Ángel Inn en el verano de 1970, mismo que, si lo subjetivo de la memoria no me engaña, ocurrió por sugerencia de Daniel Cosío Villegas. Dejemos también de lado la estrecha amistad que ambos sostuvimos de maneras muy diferentes –tú como colaborador y aliado político-literario, yo como simple amigo cercano– con Octavio Paz durante muchos años. Hoy hablemos de la política exterior de México.
Estimado Enrique: Dejemos de lado la amistad de 56 años que –con acercamientos y distanciamientos– nos ha relacionado. Por un momento dejemos de lado que durante varias décadas nos has informado que estás escribiendo la biografía en dos volúmenes de José Vasconcelos, para lo cual te has hecho del mayor acervo de información sobre Vasconcelos del que yo tenga noticia, incluido el archivo familiar. De hecho, fue esa fantasmagórica biografía lo que ocasionó nuestro primer encuentro en el restaurante San Ángel Inn en el verano de 1970, mismo que, si lo subjetivo de la memoria no me engaña, ocurrió por sugerencia de Daniel Cosío Villegas. Dejemos también de lado la estrecha amistad que ambos sostuvimos de maneras muy diferentes –tú como colaborador y aliado político-literario, yo como simple amigo cercano– con Octavio Paz durante muchos años. Hoy hablemos de la política exterior de México.