Gilberto López Y Rivas: Capitalismo antidrogas: una guerra contra el pueblo
Extraordinario libro de Dawn Marie Paley. Capitalismo antidrogas: una guerra contra el pueblo (Libertad Bajo Palabra, México 2020), que con toda pertinencia su traductor, Jorge Comensal, logró que se publicara en nuestro país para ayudar a comprender “la violencia que estaba (y sigue) devastando México y Centroamérica (…), y para desmentir la idea de que la guerra contra el narco es un esfuerzo legitimo por controlar el tráfico de drogas y el crimen organizado, cuando en realidad se trata de una campaña bélica que sólo sirve para incrementar el control socioeconómico de las élites ( narcos, políticos y capitalistas) sobre la población”. Con toda razón sustenta que “los acontecimientos de los últimos años confirman la tesis de “que el Plan Colombia, la Iniciativa Mérida y otros programas trasnacionales, lejos de disminuir la producción y exportación de drogas hacia Estados Unidos, multiplican la violencia contra la sociedad civil, contribuyen al despojo territorial de los pueblos originarios y modifican las leyes y dinámicas económicas en favor de los grandes capitales, mineras y agroindustrias que expolian los territorios desocupados, y maquiladoras que explotan a los trabajadores reprimidos por el clima de violencia”.
Extraordinario libro de Dawn Marie Paley. Capitalismo antidrogas: una guerra contra el pueblo (Libertad Bajo Palabra, México 2020), que con toda pertinencia su traductor, Jorge Comensal, logró que se publicara en nuestro país para ayudar a comprender “la violencia que estaba (y sigue) devastando México y Centroamérica (…), y para desmentir la idea de que la guerra contra el narco es un esfuerzo legitimo por controlar el tráfico de drogas y el crimen organizado, cuando en realidad se trata de una campaña bélica que sólo sirve para incrementar el control socioeconómico de las élites ( narcos, políticos y capitalistas) sobre la población”. Con toda razón sustenta que “los acontecimientos de los últimos años confirman la tesis de “que el Plan Colombia, la Iniciativa Mérida y otros programas trasnacionales, lejos de disminuir la producción y exportación de drogas hacia Estados Unidos, multiplican la violencia contra la sociedad civil, contribuyen al despojo territorial de los pueblos originarios y modifican las leyes y dinámicas económicas en favor de los grandes capitales, mineras y agroindustrias que expolian los territorios desocupados, y maquiladoras que explotan a los trabajadores reprimidos por el clima de violencia”.