Rolando Cordera Campos: Los cambios y sus pasmos
Detenidos o empujados por los poderes fácticos y formales, los cambios del mundo imponen leyes de silencio, negación o sumisión, todo con el fin de evitar(se) mayores sobresaltos. Así las cosas, se rechaza lo desagradable –que ocurre a diario– y se consagra al sigilo como la práctica más socorrida para tratar con los vuelcos e incertidumbres del globo.
Detenidos o empujados por los poderes fácticos y formales, los cambios del mundo imponen leyes de silencio, negación o sumisión, todo con el fin de evitar(se) mayores sobresaltos. Así las cosas, se rechaza lo desagradable –que ocurre a diario– y se consagra al sigilo como la práctica más socorrida para tratar con los vuelcos e incertidumbres del globo.