Cristina Rivera Garza: Timbre

La Jornada por Cristina Rivera Garza

Dice la leyenda que, a fines de la década de 1960, en un restaurante cubano de Miami, un mesero le preguntó a la cantante Celia Cruz si tomaba el café con o sin azúcar. A lo que ella contestó: ¿Tú eres cubano y me preguntas eso? ¡Con azúcar, viejo! La historia se contrajo con el paso del tiempo hasta quedar contenida en el azúcar, ese vocablo que se convirtió en su canto de batalla. Con articulación impecable y esas notas graves y robustas que se meten en la piel sin pedir permiso, la reina de la salsa festejaba así el ritmo, la picardía caribeña, la sensualidad. El sentido del humor. Y, naturalmente, al azúcar.

Dice la leyenda que, a fines de la década de 1960, en un restaurante cubano de Miami, un mesero le preguntó a la cantante Celia Cruz si tomaba el café con o sin azúcar. A lo que ella contestó: ¿Tú eres cubano y me preguntas eso? ¡Con azúcar, viejo! La historia se contrajo con el paso del tiempo hasta quedar contenida en el azúcar, ese vocablo que se convirtió en su canto de batalla. Con articulación impecable y esas notas graves y robustas que se meten en la piel sin pedir permiso, la reina de la salsa festejaba así el ritmo, la picardía caribeña, la sensualidad. El sentido del humor. Y, naturalmente, al azúcar.

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