Perdurables, secuelas de tortura: sobreviviente
Todavía hay noches en las que despierta sobresaltado, convencido de que sigue en prisión. Dolores en el cuerpo que le recuerdan las brutales golpizas; hay días en los que no cesa la sensación de persecución, ni cuando intenta estar tranquilo tendido en su cama o dándose una ducha. Para su familia, el paso de una patrulla basta para avivar el miedo. La tortura que sufrió Javier, nombre ficticio para resguardar su identidad, terminó hace dos años, pero sus secuelas siguen presentes.
Todavía hay noches en las que despierta sobresaltado, convencido de que sigue en prisión. Dolores en el cuerpo que le recuerdan las brutales golpizas; hay días en los que no cesa la sensación de persecución, ni cuando intenta estar tranquilo tendido en su cama o dándose una ducha. Para su familia, el paso de una patrulla basta para avivar el miedo. La tortura que sufrió Javier, nombre ficticio para resguardar su identidad, terminó hace dos años, pero sus secuelas siguen presentes.