Napoleón Gómez Urrutia: El misterio de la prosperidad
Hace algunos años me encontraba en una cena en Los Pinos, la entonces residencia oficial, con el presidente Vicente Fox y su esposa, Marta Sahagún. En la conversación yo expuse una idea que, en aquel salón, pudo sonar extravagante: en el momento histórico en el que nos encontrábamos, México podía aprender del modelo socialdemócrata de los países nórdicos y, así, aumentar sus alcances. La respuesta llegó rápido y sin titubeos: “esos países están muy lejos, y tienen otras costumbres”. Recuerdo la frase con precisión porque resume una manera de gobernar que duró décadas. La distancia geográfica funcionaba como excusa y la supuesta diferencia cultural como sentencia.
Hace algunos años me encontraba en una cena en Los Pinos, la entonces residencia oficial, con el presidente Vicente Fox y su esposa, Marta Sahagún. En la conversación yo expuse una idea que, en aquel salón, pudo sonar extravagante: en el momento histórico en el que nos encontrábamos, México podía aprender del modelo socialdemócrata de los países nórdicos y, así, aumentar sus alcances. La respuesta llegó rápido y sin titubeos: “esos países están muy lejos, y tienen otras costumbres”. Recuerdo la frase con precisión porque resume una manera de gobernar que duró décadas. La distancia geográfica funcionaba como excusa y la supuesta diferencia cultural como sentencia.