Simón Vargas Aguilar*: INE: desprestigio, crisis y retos
Hubo un tiempo, no tan lejano, en que el Instituto Nacional Electoral (INE) era para millones de mexicanos algo más que un órgano administrativo: era el lugar donde se depositaba, incluso con cierta fe, la última esperanza de que el voto se respetara.
Hubo un tiempo, no tan lejano, en que el Instituto Nacional Electoral (INE) era para millones de mexicanos algo más que un órgano administrativo: era el lugar donde se depositaba, incluso con cierta fe, la última esperanza de que el voto se respetara.