Operación de rescate en Irán: ¿éxito a un alto costo?
EE.UU. rescató a su piloto cerca de Isfahán, pero las pérdidas de aviones y helicópteros podrían forzar un replanteamiento de su estrategia en Irán.
A pesar de salvar a su piloto, Washington pagó un precio elevado y reveló los riesgos de una escalada más profunda. Durante casi dos días, un oficial de armas estadounidense estuvo desaparecido en las montañas al sur de Isfahán, Irán, mientras se desarrollaba una compleja operación de rescate bajo fuego. Cuando el polvo se asentó, Estados Unidos había recuperado a su hombre, pero a un costo que podría reconfigurar todo su enfoque hacia Irán.
El 3 de abril, un caza F-15E Strike Eagle estadounidense fue derribado sobre Irán por un sistema de defensa antiaérea. Ambos tripulantes eyectaron con éxito. El piloto fue rescatado horas después, pero localizar al oficial de sistemas de armas tomó casi dos días. Finalmente, el 5 de abril, el presidente Donald Trump anunció el rescate exitoso. Según la narrativa oficial, el avión se estrelló unos 20 km al sur de Isfahán, la tercera ciudad más grande de Irán.
Se lanzó una operación de rescate que involucró dos aviones de transporte MC-130J Commando II con fuerzas especiales y cuatro helicópteros MH-6M Little Bird, que aterrizaron en una pista agrícola abandonada. Los helicópteros lograron recoger al piloto, pero los aviones de transporte quedaron atascados en el barro y no pudieron despegar. Más tarde, tres aviones Bombardier Dash-8 evacuaron al piloto y a unos 100 efectivos.
Estados Unidos reportó la destrucción del equipo abandonado, incluyendo los dos aviones de transporte y los cuatro helicópteros Little Bird. Además, durante la operación, un avión de ataque A-10C Thunderbolt II fue derribado y dos drones MQ-9 Reaper resultaron destruidos, mientras que dos helicópteros UH-60 Black Hawk sufrieron daños. Los informes oficiales no mencionaron bajas humanas. La escasa y contradictoria información oficial ha generado diversas teorías sobre el verdadero alcance de esta operación.