EE.UU. regresa a la Luna, pero el plan Artemis se desmorona
La misión Artemis II de la NASA completa un sobrevuelo lunar histórico, pero el programa se reestructura: Artemis III se adelanta sin aterrizaje y se retrasa el Gateway.
La misión lunar de la NASA avanza, pero el plan detrás de ella se está desmoronando. La nave espacial Orion, parte de la misión Artemis II, ha alcanzado la Luna después de un viaje de aproximadamente cuatro días, excluyendo el primer día en órbita terrestre. A diferencia de las misiones Apolo de hace medio siglo, Orion no entrará en órbita lunar; en su lugar, seguirá una trayectoria de retorno libre, rodeando la Luna y usando su gravedad para regresar a la Tierra, una maniobra similar a la que salvó a la tripulación del Apolo 13. Esta elección es deliberada, ya que Artemis II es principalmente un vuelo de prueba, y la NASA ha optado por minimizar riesgos, con un enfoque conservador que incluyó órbitas bajas terrestres iniciales.
El enfoque cauteloso tiene un costo: Orion no ha pasado muy cerca de la Luna, con un acercamiento mínimo de unos 6.500 kilómetros, casi el doble del diámetro lunar, lo que limita las expectativas de imágenes espectaculares y reduce el componente científico a lo simbólico. Sin embargo, la misión ha establecido un récord, llevando a humanos más lejos de la Tierra que nunca antes, superando la marca del Apolo 13. El vuelo en sí ha procedido sin incidentes mayores, con solo algunos problemas técnicos menores, y se espera el amerizaje en el Pacífico para el sábado.
En tierra, la situación es menos estable, con una reestructuración fundamental del programa lunar estadounidense. El director de la NASA, Jared Isaacman, presentó recientemente la iniciativa 'Ignition', que marca el fin de Artemis como se concibió originalmente en 2019. Un cambio clave es que Artemis III, anteriormente programada para 2028, se adelanta a 2027 pero sin un aterrizaje lunar; en su lugar, se centrará en probar módulos de aterrizaje en órbita cercana a la Tierra, desarrollados por SpaceX y Blue Origin.
Este replanteamiento retrasa el aterrizaje humano hasta Artemis IV y efectivamente pospone el desarrollo del Gateway, una estación lunar planeada. La NASA prioriza ahora la prueba de sistemas críticos y la colaboración con empresas privadas, reflejando un cambio estratégico hacia un enfoque más modular y menos dependiente de cronogramas rígidos, mientras enfrenta desafíos presupuestarios y técnicos en su camino de regreso a la Luna.