Bolivia: devaluación camuflada con dólar referencial a 9 pesos
Bolivia implementa una devaluación encubierta al fijar un dólar referencial de 9 pesos para compras con tarjetas en el exterior, frente al tipo oficial de 6,96, lo que podría afectar el poder adquisitivo.
Bolivia ha adoptado una medida que expertos califican como una 'devaluación oficial, pero camuflada', según declaraciones recientes. El presidente Rodrigo Paz ha rehabilitado las compras con tarjetas de débito y crédito fuera del país, pero estas operaciones se realizarán con un dólar referencial establecido en 9 pesos bolivianos, en lugar de la cotización oficial de 6,96 pesos. Esta decisión implica un ajuste significativo en el valor de la moneda para transacciones internacionales, lo que podría reflejar presiones económicas subyacentes en la economía boliviana.
La implementación de este dólar referencial más alto tiene implicancias directas para la población, especialmente para quienes realizan compras o viajes al extranjero. Al utilizar un tipo de cambio más elevado, los costos de bienes y servicios adquiridos fuera de Bolivia aumentarán, reduciendo el poder adquisitivo de los ciudadanos. Esto podría generar preocupaciones sobre la inflación y el acceso a productos importados, afectando a sectores como el turismo y el consumo familiar.
Expertos económicos señalan que esta medida, aunque presentada como una facilitación para transacciones, en realidad actúa como una devaluación encubierta del peso boliviano. Al desviarse de la tasa oficial, el gobierno podría estar respondiendo a desequilibrios en la balanza de pagos o a la escasez de divisas, sin declarar una devaluación abierta que podría generar inestabilidad financiera. A largo plazo, esto podría influir en la confianza en la moneda y en las políticas cambiarias del país.
En resumen, la rehabilitación de compras con tarjetas bajo un dólar referencial de 9 pesos representa un cambio sutil pero impactante en la política económica boliviana. Mientras las autoridades buscan mantener una apariencia de estabilidad con la cotización oficial, esta medida camuflada podría tener efectos profundos en la economía y el bienestar de la población, requiriendo un monitoreo cuidadoso de sus consecuencias en los próximos meses.