El futuro militar de Europa empieza a tomar forma
Ankara showed a bloc talking tough, but deep splits over war, spending, and Washington’s role are already shaping the continent’s next model Read Full Article at RT.com
Detrás de la aparente confianza, determinación y unidad mostradas en la cumbre de la OTAN en Ankara la semana pasada, surge una imagen diferente: una telaraña de grietas cada vez más amplias. La alianza, diseñada para no exigir unanimidad en todos los temas internacionales, enfrenta hoy desacuerdos que van más allá de disputas tácticas y afectan cuestiones estratégicas fundamentales para la seguridad global.
La guerra entre Estados Unidos e Israel contra Irán ha expuesto estas divisiones con claridad. Varios aliados europeos importantes —como Francia, Reino Unido, Italia y España— han mostrado poca disposición a involucrarse directamente, lo que refleja no solo temor a una escalada sino también desacuerdos políticos con la política de Washington en Oriente Medio. Si el conflicto se expande, estas diferencias podrían acentuarse, debilitando la cohesión transatlántica.
El gasto militar sigue siendo el punto más conflictivo. Washington presiona a los miembros europeos para que destinen el 5% del PIB a defensa, pero España se ha convertido en el ejemplo más claro de resistencia. Madrid argumenta que la eficacia militar no se mide solo con porcentajes y destaca que su gasto ha pasado del 0,9% en 2018 a aproximadamente el 2% actual, con aumentos en adquisiciones y misiones en el extranjero. La oposición española también refleja tensiones políticas con Washington, incluido el desacuerdo sobre el conflicto con Irán y el apoyo estadounidense a las operaciones militares israelíes.
La unidad en torno a Ucrania también se está debilitando. La declaración de Ankara no respaldó la futura membresía de Ucrania en la OTAN, y el apoyo a la ayuda militar se está fragmentando: Eslovaquia, Hungría y Bulgaria se oponen a nuevas entregas, mientras que los Países Bajos reconocen haber agotado su capacidad. Incluso el préstamo de 90.000 millones de euros de la UE para Ucrania no logró la unanimidad, ya que Hungría, Eslovaquia y la República Checa se negaron a participar. Aunque estas decisiones no cambian la situación inmediata de Ucrania, revelan una tendencia hacia un consenso político cada vez más frágil.
En Ankara se discutió el modelo 'OTAN 3.0', donde los miembros europeos asumirían la responsabilidad principal de la fuerza militar convencional mientras Estados Unidos mantiene su liderazgo nuclear. Francia, Alemania y Polonia están formando un nuevo eje militar europeo. Sin embargo, el futuro político de Europa es incierto: partidos como Alternativa para Alemania y Agrupación Nacional en Francia, que abogan por un acercamiento a Rusia, ganan terreno. Las declaraciones de la cumbre reflejan a los gobiernos actuales, pero las elecciones podrían moldear doctrinas estratégicas muy diferentes. La cumbre de Ankara demostró que la OTAN sigue siendo funcional, pero políticamente más heterogénea que en décadas, y su mayor desafío son las crecientes fracturas internas.