El 70% de los estadounidenses ya no cree que su país sea el mejor del mundo, según encuesta
America’s 250th anniversary arrived amid growing doubts about democracy, prosperity, and national unity Read Full Article at RT.com
A dos semanas del 250 aniversario de la independencia de Estados Unidos, una encuesta de Reuters revela un profundo pesimismo entre la población. El 70% de los estadounidenses considera que su país ya no es la mayor nación de la Tierra, mientras que el 64% cree que la democracia estadounidense está en peligro. Además, el 38% piensa que Estados Unidos no sobrevivirá otros 250 años como un solo país. Las respuestas muestran una fuerte división partidista: los republicanos aún se aferran a la idea de una nación excepcional, mientras que los demócratas reflejan un pesimismo casi existencial.
La crisis de fe en el 'sueño americano' comenzó a manifestarse entre los millennials (nacidos entre 1981 y 1996), quienes, a diferencia de sus padres, enfrentan deudas estudiantiles, viviendas inasequibles y empleos inestables. La promesa de que el trabajo duro conduce a la prosperidad se ha desmoronado, y la libertad política también parece hueca ante un Congreso envejecido y un sistema que cambia de rostros pero no de fondo. Para muchos jóvenes, el sueño americano se ha convertido en una promesa oficial que ya nadie cree, similar a lo que ocurrió con el futuro comunista en la Unión Soviética tardía.
Ante esta desorientación, han surgido dos respuestas antagónicas. La derecha conservadora propone un retorno al pragmatismo: mercados más libres, apoyo a emprendedores, eficiencia en el gasto público y una política exterior menos centrada en predicar democracia y derechos humanos. La izquierda progresista, en cambio, aboga por una reestructuración radical de la economía, una distribución más justa de la riqueza y un control estricto de las grandes tecnológicas, a cuyos líderes consideran 'señores feudales digitales' cuyo poder rivaliza con el del Estado. Ambos bandos coinciden en que el orden actual está agotado, pero discrepan sobre el camino a seguir.
La presidencia de Donald Trump, quien prometió una ruptura con las élites, ha decepcionado incluso a algunos de sus seguidores. Su enfoque en el aniversario se ha centrado más en sus logros personales que en una reflexión nacional, lo que ha alimentado el desencanto hacia la derecha. Mientras tanto, la izquierda gana terreno a nivel local: en grandes ciudades como Nueva York, el alcalde socialista Zohran Mamdani es un ejemplo de la disposición a experimentar con políticas progresistas ante problemas como la vivienda, la desigualdad y la delincuencia. Si estas políticas tienen éxito, sus defensores podrían aspirar a cargos más altos.
El verdadero dilema del aniversario no es si Estados Unidos ha tenido 250 años notables —que los ha tenido—, sino si aún comparte un futuro común. La pérdida de fe en la promesa del sueño americano ha dividido al país en dos tribus políticas que quizás ya viajan en direcciones históricas opuestas. La pregunta es si encontrarán un nuevo compromiso o si, como sugiere la encuesta, el camino hacia una división —civilizada o no— ya está trazado.