Pablo Martínez*: Castigar no siempre educa
Desde hace generaciones la disciplina ha ocupado un lugar central en la vida escolar, difícilmente alguien pondría en duda que toda comunidad educativa necesita normas para favorecer la convivencia, el respeto y el aprendizaje. Pienso que en este contexto es importante reflexionar en torno a la atención, el reporte, la suspensión o cualquier otra sanción que han sido considerados herramientas legítimas para corregir conductas y mantener el orden dentro de las aulas.