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Aguas negras en la presa Endhó, foco de contaminación y enfermedades

La Jornada

Tepetitlán, Hgo., La vida al aire libre para las comunidades ribereñas de la presa Endhó, en Hidalgo, termina a las 5 de la tarde. Es entonces cuando la plaga del mosquito Culex sale de cacería. Calles, jardines, parques, sembradíos, corrales y patios dejan de ser zonas seguras, pues “si uno permanece afuera, los insectos comienzan a rodearte: primero uno a uno y luego ves a varios pegados en tu ropa y otros llegando a la cara, el cuello, las manos o cualquier parte del cuerpo descubierta”.

Tepetitlán, Hgo. — La vida al aire libre para las comunidades ribereñas de la presa Endhó, en Hidalgo, termina a las 5 de la tarde. Es entonces cuando la plaga del mosquito Culex sale de cacería. Calles, jardines, parques, sembradíos, corrales y patios dejan de ser zonas seguras, pues “si uno permanece afuera, los insectos comienzan a rodearte: primero uno a uno y luego ves a varios pegados en tu ropa y otros llegando a la cara, el cuello, las manos o cualquier parte del cuerpo descubierta”, relatan los habitantes.

La presa Endhó, ubicada en el municipio de Tepetitlán, recibe aguas residuales sin tratamiento de la Ciudad de México y del Valle de México, lo que ha generado un grave problema de contaminación. El agua estancada y rica en materia orgánica se convierte en el hábitat ideal para la proliferación del mosquito Culex, vector de enfermedades como el dengue, el zika y el chikungunya.

Los pobladores denuncian que las autoridades no han tomado medidas efectivas para controlar la plaga ni para tratar las aguas negras que llegan a la presa. Aunque se han realizado algunas fumigaciones esporádicas, los vecinos consideran que son insuficientes. “Esto no es solo una molestia, es un riesgo para nuestra salud”, afirman.

Además de la plaga de mosquitos, la contaminación del agua afecta las actividades económicas de la zona, como la pesca y la agricultura. Los pescadores reportan una disminución en la captura de peces, mientras que los agricultores temen que el uso del agua contaminada para riego afecte sus cultivos. La situación se agrava durante la temporada de lluvias, cuando el nivel de la presa sube y el problema se expande a más áreas.

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