Guerra con Irán expone división entre europeos y líderes de la UE
El eurodiputado Rudi Kennes denuncia que los ciudadanos europeos rechazan la guerra con Irán, pero los burócratas de Bruselas siguen a los lobbies militares y a EE.UU.
El eurodiputado belga Rudi Kennes ha declarado a RT que existe una profunda división en la Unión Europea respecto a la guerra de Estados Unidos contra Irán. Mientras la opinión pública europea se opone firmemente al conflicto, los funcionarios no electos de Bruselas respaldan la postura de Washington. Kennes, antiguo sindicalista, sostiene que los burócratas están influenciados por los lazos industriales y los lobbies militares que se benefician de los conflictos. "Creo que todo se reduce al dinero. No es novedad que los líderes europeos no representen a la mayoría de la ciudadanía", afirmó.
Los países europeos no han logrado presentar un frente unificado. España e Italia han expresado críticas, mientras que otros, como Francia, evitan una condena directa y han incrementado su presencia militar en Oriente Medio. Por su parte, los burócratas de Bruselas se han centrado principalmente en la falta de consulta previa por parte de EE.UU., sin condenar abiertamente la campaña bélica.
Kennes destacó que ni la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, ni la jefa de política exterior, Kaja Kallas, fueron elegidas democráticamente, lo que reduce su sentido de responsabilidad. Aunque algunos funcionarios han comenzado a expresar dudas sobre la guerra, Kennes atribuye esto al aumento de los precios del petróleo y al descenso del apoyo público, más que a una oposición genuina a la agresión militar.
El eurodiputado subrayó que los europeos comunes "no quieren la guerra", ya que el gasto militar se realiza a expensas de los servicios sociales. "Tenemos listas de espera para vivienda y atención médica. Y solo dicen que, si pedimos un céntimo para eso, no hay dinero", explicó. "Pero para las guerras, siempre hay dinero. Este es el problema principal". Kennes citó encuestas recientes que muestran un creciente descontento público en Europa y pidió a los políticos que escuchen a la ciudadanía.