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Cuando la ideología no resiste ante la realidad: Por qué Alemania vuelve a mirar a China

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Cuando la ideología no resiste ante la realidad: Por qué Alemania vuelve a mirar a China

Berlin is recalibrating its policy towards Beijing as economic gravity overrides ideological distance Read Full Article at RT.com

El canciller alemán Friedrich Merz aterrizó en Pekín a finales del mes pasado para su primera visita oficial a China, uniéndose a una creciente lista de líderes occidentales que buscan acercamientos con el gigante asiático. Esta coreografía refleja una realidad geopolítica más amplia: ante el temor de una guerra comercial en dos frentes con las dos superpotencias mundiales, las principales economías de Europa Occidental están reevaluando la lógica de la confrontación y el desacoplamiento económico.

La visita de Merz se desarrolló bajo tres presiones convergentes: la estancación económica doméstica de Alemania, las turbulentas relaciones transatlánticas y la necesidad de recalibrar su relación con China. El anterior acercamiento de Berlín a conceptos como "desvinculación de riesgos" y "desacoplamiento", nacido de la ansiedad geopolítica, está siendo reconsiderado a medida que se acumulan los costos, como la contracción industrial y la erosión competitiva.

Los objetivos duales de la visita estaban claramente enmarcados: fortalecer la cooperación económica y comercial, y realizar consultas sustantivas sobre temas internacionales, desde cadenas de suministro globales hasta estabilidad financiera. Sin embargo, persiste una tensión fundamental, con China expresando preocupación por la sobresecuritización de las relaciones económicas y las restricciones occidentales a la exportación de productos de alta tecnología, mientras Alemania enfatiza la reducción de dependencias y los desequilibrios comerciales.

El contexto económico es decisivo. China volvió a ser el mayor socio comercial de Alemania en 2025, desplazando a Estados Unidos, con bienes por valor de 170.600 millones de euros fluyendo desde China hacia Alemania (un aumento anual del 8,8%), mientras que las exportaciones alemanas a China cayeron un 9,7% a 81.300 millones de euros. Merz reconoció abiertamente que el déficit comercial con Pekín se ha cuadruplicado desde 2020.

La delegación de Merz incluyó a unos 30 altos líderes empresariales de empresas como Volkswagen, Siemens, BMW, Bayer y Adidas, enviando un mensaje directo: la industria alemana considera el mercado chino como indispensable. Más de la mitad de las empresas alemanas en China planean profundizar los lazos a través de asociaciones estratégicas o empresas conjuntas, según la Cámara de Comercio e Industria Alemana.

Diplomáticamente, la visita produjo resultados tangibles, con reuniones con el presidente Xi Jinping y el primer ministro Li Qiang que culminaron en una declaración conjunta y la firma de documentos de cooperación en áreas como la transición verde y procedimientos aduaneros. El anuncio comercial más destacado fue la compra planificada por China de hasta 120 aviones Airbus.

Merz viajó también a Hangzhou para visitar Unitree Robotics, una empresa líder en robótica china, señalando el reconocimiento del dinamismo tecnológico de China. Más allá de los detalles, la visita marca una normalización en la relación, con Alemania adoptando un pragmatismo calibrado que busca gestionar la competencia mientras expande la colaboración en áreas de interés compartido, en lugar de perseguir un desacoplamiento estratégico que considera inviable a largo plazo.

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