Guerra con Irán sería peor que Irak, advierte Sánchez
El primer ministro español Pedro Sánchez advierte que la guerra de EE.UU. e Israel contra Irán tendría un impacto más amplio y profundo que la invasión a Irak en 2003, mientras reafirma la oposición de España.
El primer ministro español Pedro Sánchez ha advertido que la guerra en curso de Estados Unidos e Israel contra Irán tendrá consecuencias "mucho peores" que la invasión liderada por EE.UU. a Irak en 2003. En un discurso ante el Congreso de los Diputados este miércoles, Sánchez describió el conflicto como un "desastre absoluto" que ha "socavado el derecho internacional y desestabilizado Oriente Medio". Añadió que ha reavivado tensiones en Irak y Líbano, aumentado la inseguridad en los estados del Golfo y exacerbado los desafíos energéticos globales.
"No nos enfrentamos al mismo escenario que en la guerra ilegal en Irak", afirmó Sánchez. "Nos enfrentamos a algo mucho peor, con un impacto mucho más amplio y profundo". Criticó al gobierno de 2003 del entonces primer ministro José María Aznar por respaldar la invasión a Irak y desplegar posteriormente tropas españolas en el país, declarando: "Decimos no a repetir los errores del pasado; decimos no a disfrazar de democracia lo que en realidad es codicia y cálculo político. En resumen, decimos no a la guerra".
Sánchez destacó que Irán es más grande que Alemania, Francia e Italia combinados en términos territoriales y posee capacidades militares significativas, incluidos misiles balísticos de largo alcance. Señaló que Teherán ha pasado décadas fortaleciendo sus defensas desde la Revolución de 1979. Advirtiendo sobre las repercusiones económicas, Sánchez dijo: "Esta guerra es un gran error cuyos costes no aceptamos ni estamos dispuestos a pagar", mencionando que el gobierno aprobó la semana pasada un paquete de 5.000 millones de euros para proteger a los hogares españoles.
España ha sido uno de los países de la UE más críticos con la guerra, retirando a su embajador de Israel y degradando relaciones diplomáticas. Esta postura ha tensado los lazos con Washington, ya que España se ha negado a permitir que EE.UU. utilice bases militares conjuntas para operaciones vinculadas al conflicto, citando soberanía. A pesar de las críticas del presidente Donald Trump, el ministro de Asuntos Exteriores español José Manuel Albares afirmó este mes que las relaciones bilaterales siguen siendo "normales".