Ilán Semo/ II: La soledad de Ulises
La crítica masiva del mundo de los historiadores dedicados al estudio de la antigüedad griega a La Odisea de Cristopher Nolan, la cinta inspirada en el poema épico de Homero, habla –así sea tan sólo como un síntoma– de una distancia cada vez más acentuada entre los rituales de la digresión académica y los intrincados móviles de la creación artística. No fue siempre así, pero hoy es imposible no advertir una cierta tendencia hacia una suerte de neoescolástica: un mundo singular tan secuestrado por sus propias manías y referencias reflexivas, que resulta ya incapaz de conectarse con el mundo en general. En principio, la película gusta como un filme de acción y, sin embargo, siempre asoma un “pero”. De tal manera que la suma de los “peros” resulta abrumadora.