sociedad

Abel Barrera Hernández: Ayotzinapa en la memoria y el corazón

La Jornada por Abel Barrera Hernández*

Asumirse como parte de un colectivo estudiantil y forjar una identidad cimentada en la raíz comunitaria ha delineado históricamente el perfil combativo de los estudiantes normalistas de Ayotzinapa, que mantienen un vínculo indisoluble con su entorno social. Ser normalista requiere temple, entereza, para cruzar el umbral de la semana de prueba y abrazar el legado del normalismo rural. La educación como herramienta de lucha “mueve el espíritu público” para defender los derechos del pueblo, principio que se acuñó desde la gesta revolucionaria y quedó plasmado en la Constitución del 17.

El artículo destaca que el perfil combativo de los estudiantes normalistas de Ayotzinapa se ha forjado históricamente a través de su identidad colectiva y su arraigo comunitario. Ser normalista implica temple y entereza, especialmente al superar la semana de prueba y abrazar el legado del normalismo rural. La educación se presenta como una herramienta de lucha que "mueve el espíritu público" para defender los derechos del pueblo, un principio que se originó en la gesta revolucionaria y quedó plasmado en la Constitución de 1917.

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