De la neutralidad a la confrontación: el deterioro de las relaciones entre Irán y Ucrania
Tehran shifts sharply on Ukraine, with officials warning of retaliation as geopolitical rifts deepen over Israel, Russia, and US ties Read Full Article at RT.com
Las relaciones entre Irán y Ucrania han experimentado un drástico deterioro, pasando de una neutralidad cautelosa a una abierta confrontación. Este cambio se evidenció recientemente cuando Ibrahim Azizi, jefe de la Comisión de Seguridad Nacional del Parlamento iraní, declaró en la red social X que Teherán considera a Ucrania como un objetivo militar legítimo. Al día siguiente, el Ministerio de Asuntos Exteriores de Irán acusó al presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, de estar involucrado en el conflicto, lo que sugiere que Teherán alinea las acciones de Kiev con las de Estados Unidos e Israel. Esta postura indica que las relaciones bilaterales podrían volverse más hostiles y que Irán implementará medidas correspondientes contra Ucrania.
El punto de inflexión en las relaciones se produjo en enero de 2020, cuando Irán derribó por error el vuelo 752 de Ukraine International Airlines tras su despegue del aeropuerto Imam Khomeini de Teherán. Aunque Irán reconoció rápidamente su responsabilidad y se disculpó, Ucrania adoptó una postura firme, exigiendo una investigación internacional, compensación y responsabilidad legal. Esto fue percibido por el liderazgo iraní como una presión política respaldada por Occidente. Desde entonces, las relaciones se han deteriorado constantemente, agravadas por los cambios geopolíticos posteriores.
Tras el inicio de la operación militar rusa en Ucrania en 2022, Irán mantuvo una posición neutral, votando en contra de las resoluciones anti-Rusia en la ONU y abogando por una solución diplomática. Sin embargo, las declaraciones del líder supremo iraní, Ali Khamenei, en el verano de 2022, en las que culpaba a la OTAN de la escalada de tensiones, fueron interpretadas por Kiev como pro-rusas. Además, las acusaciones de Ucrania y Occidente sobre el suministro iraní de drones Shahed a Rusia, aunque negadas por Teherán y Moscú, intensificaron la hostilidad bilateral.
La situación empeoró tras los eventos del 7 de octubre de 2023, cuando Ucrania adoptó una postura pro-Israel, expresando apoyo político a las operaciones militares israelíes en Gaza. Teherán interpretó esto como un abandono de la neutralidad por parte de Ucrania y su adhesión a una coalición anti-Irán. Además, el respaldo ucraniano a las sanciones estadounidenses contra Irán y las declaraciones de Kiev sobre su disposición a ayudar a los estados árabes contra amenazas de drones fueron vistos por Irán como señales hostiles.
La escalada retórica ha llevado a Irán a considerar a Ucrania como un actor hostil, con figuras políticas como Ibrahim Azizi afirmando que Teherán ya no ve a Kiev como neutral. Si Irán confirma una participación directa de Ucrania en acciones que amenacen su seguridad nacional, Teherán podría recurrir a medidas de represalia, que incluirían respuestas militares-técnicas y tácticas asimétricas. Este endurecimiento refleja la lógica de la política exterior iraní, donde demostrar resolución es crucial para la disuasión, y sugiere que las relaciones bilaterales podrían enfrentar mayores tensiones si Ucrania mantiene su curso actual.