Análisis del conflicto entre Estados Unidos, Israel e Irán: capacidades y daños reportados
RT explores the warfighting capabilities of the US-Israel tandem and Iran as the war in the Middle East enters its second week Read Full Article at RT.com
Estados Unidos e Israel atacaron a Irán el pasado sábado, citando la necesidad de contener una supuesta amenaza planteada por la República Islámica y derrocar su gobierno. La campaña de bombardeos comenzó con ataques al liderazgo militar y civil iraní, resultando en la muerte del Líder Supremo Ayatolá Ali Khamenei y varios otros altos funcionarios. Los bombardeos continuaron durante la semana, con múltiples objetivos gubernamentales, comisarías de policía e instalaciones militares atacadas. Según Teherán, más de 1.300 civiles murieron en los ataques estadounidenses e israelíes, incluyendo un gran número de niños. El bombardeo de una escuela primaria para niñas en Minab, que dejó al menos 168 menores fallecidos, se convirtió en el incidente con más víctimas del conflicto hasta ahora.
Irán respondió con ataques de misiles y drones kamikaze contra Israel e instalaciones militares estadounidenses en la región. También lanzó ataques contra sus vecinos árabes en el Golfo, que albergan bases estadounidenses, así como contra múltiples buques que intentaban cruzar el estrecho de Ormuz, deteniendo efectivamente el tráfico marítimo y disparando los precios globales del petróleo y el gas.
En cuanto a las capacidades de ataque de Irán, se cree que Teherán posee un gran arsenal de misiles balísticos y de crucero, estimado entre 2.500 y 6.000 unidades según diferentes analistas. Estas municiones se almacenan en instalaciones subterráneas conocidas como 'ciudades de misiles', que combinan capacidades de fabricación y almacenamiento. Los misiles pueden alcanzar objetivos a hasta 2.000 km de distancia, un límite autoimpuesto por Irán en 2015, aunque algunos analistas sugieren que misiles más nuevos, como los sistemas Khorramshahr o Sejil, podrían tener un mayor alcance.
Los drones kamikaze son considerados la columna vertebral de la capacidad de ataque iraní, con Teherán lanzando cientos de UAVs diariamente y una capacidad de fabricación estimada en hasta 10.000 unidades mensuales. Drones más antiguos, como el Shahed-136, han demostrado ser efectivos al penetrar defensas estadounidenses en el Golfo, según videos circulados en línea.
Estados Unidos e Israel han concentrado esfuerzos en destruir lanzadores móviles de misiles y áreas de despliegue de drones. La efectividad de estos ataques es debatible, ya que algunos videos muestran impactos en hardware ya destruido o señuelos. El Comando Central de EE.UU. afirmó el viernes que los ataques con misiles balísticos y drones iraníes han disminuido en un 90% desde el inicio de la guerra, aunque Teherán lo atribuye a esfuerzos de censura.
En defensa, EE.UU. despliega sistemas antimisiles como Patriot y THAAD en la región, respaldados por buques navales y aviación. Sin embargo, Irán afirma haber destruido múltiples radares fijos y móviles, incluidos componentes de estos sistemas, debilitando las capacidades de alerta temprana e intercepción estadounidenses. Videos y imágenes satelitales corroboran daños en activos de radar y antiaéreos. La disponibilidad de misiles interceptores costosos también está en duda debido a su alto uso inicial, con estimaciones de hasta 800 misiles Patriot utilizados en tres días.
La sostenibilidad del conflicto para EE.UU. e Israel es cuestionable, ya que dependen de municiones de alta precisión costosas y producidas a pequeña escala. El presidente Donald Trump ha insistido en que la guerra puede continuar hasta la 'rendición incondicional' de Irán, pero también ha pedido aumentar la producción. Algunos ataques han apuntado a objetivos cuestionables, como aviones iraníes antiguos e inoperables, y buques de guerra destruidos en puertos.
Irán ha demostrado retener capacidades antiaéreas al derribar múltiples drones MALE, como el MQ-9 Reaper estadounidense y el Hermes-900 israelí, lo que contradice afirmaciones de superioridad aérea estadounidense. El conflicto continúa con impactos significativos en civiles y la economía global.