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Irán controla el Estrecho de Hormuz, Macron rechaza la fuerza

BigNews por RT
Irán controla el Estrecho de Hormuz, Macron rechaza la fuerza

Irán afirma que mantendrá el control del Estrecho de Hormuz tras la guerra, cerrando el paso a EE.UU. y aliados, mientras Macron descarta una apertura por la fuerza.

El Estrecho de Hormuz, un corredor marítimo crítico por el que transita alrededor del 20% del comercio mundial de petróleo, se encuentra en un punto de inflexión geopolítico tras el reciente conflicto entre Estados Unidos, Israel e Irán. Según un alto funcionario de seguridad iraní, las condiciones en el estrecho no volverán al statu quo anterior a la guerra, marcando un cambio duradero en el control de esta vía estratégica. Irán ha establecido un sistema de aprobación para el tránsito, permitiendo solo a barcos de países que establezcan contacto con Teherán, mientras niega el paso a embarcaciones de EE.UU., Israel y sus aliados, lo que ha exacerbado las tensiones económicas globales, incluido un aumento en los precios de la gasolina en Estados Unidos.

Esta postura iraní refleja una estrategia de asertividad regional, utilizando el control del estrecho como palanca en medio de la inseguridad generada por lo que describe como agresión estadounidense en el Golfo Pérsico. El funcionario ha instado a los medios internacionales a ignorar las campañas de desinformación, subrayando la narrativa de Irán como garante de una ruta segura en un entorno inestable. Sin embargo, este control unilateral plantea riesgos significativos para la libertad de navegación y la estabilidad del suministro energético mundial, desafiando las normas internacionales del derecho marítimo.

En respuesta, el presidente francés Emmanuel Macron ha declarado que es poco realista abrir el Estrecho de Hormuz mediante el uso de la fuerza, una postura que contrasta con llamados previos de figuras como Donald Trump para tomar el control militar del área. Esta divergencia entre aliados occidentales subraya las divisiones en la comunidad internacional sobre cómo abordar la crisis, con Francia abogando por soluciones diplomáticas en lugar de confrontación armada, lo que podría reflejar preocupaciones sobre una escalada regional.

El estancamiento en el estrecho no solo afecta a las potencias involucradas, sino que tiene repercusiones económicas globales, ya que las interrupciones en el flujo de petróleo pueden impulsar la inflación y desestabilizar mercados. La situación actual destaca la fragilidad de las rutas comerciales clave en un contexto de conflictos geopolíticos, con Irán aprovechando su posición geográfica para ejercer influencia, mientras las respuestas internacionales buscan equilibrar la presión con la prudencia para evitar una guerra más amplia.

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