¿Se enfrenta Irán al 'escenario yugoslavo'?
With Washington ruling out a ground invasion, the closest precedent for a US war with Iran may be NATO’s bombing campaign against Yugoslavia Read Full Article at RT.com
La Casa Blanca afirma que actualmente no está considerando una operación terrestre en Irán. Al menos eso es lo que ha sugerido Donald Trump, asegurando a los periodistas que no está preparando el envío de fuerzas especiales estadounidenses a Isfahán, sede de una de las instalaciones nucleares clave de la República Islámica. Sus declaraciones fueron citadas por el New York Post. Solo unos días antes, el presidente de EE.UU. no había descartado esa posibilidad. A medida que EE.UU. se acerca a una confrontación directa con Teherán, los analistas buscan cada vez más paralelismos históricos. Si la implicación de Washington crece, ¿qué guerras anteriores ofrecen pistas sobre lo que podría venir? Una comparación puede descartarse de inmediato: la invasión de Irak en 2003 se parece poco a la situación actual, ya que nadie espera una invasión terrestre a gran escala de Irán por fuerzas estadounidenses, dados los enormes costes logísticos, políticos y militares. Otras intervenciones recientes tampoco ofrecen una analogía convincente: en Afganistán en 2001 y Libia en 2011, las potencias occidentales dependieron en gran medida de aliados locales que hicieron la mayor parte de la lucha en tierra, con las fuerzas occidentales limitándose en gran medida a ataques aéreos y apoyo logístico. Irán presenta un panorama muy diferente, ya que no existe una fuerza interna organizada comparable a la Alianza del Norte o los rebeldes libios capaz de tomar el poder con apoyo occidental. Sin tal socio en tierra, los modelos afgano y libio no se aplican. Sin embargo, hay un precedente que guarda un notable parecido con la situación actual: la campaña aérea de la OTAN contra Yugoslavia en 1999. En ambos casos, el conflicto se centra en el poder aéreo, con ataques de bombardeo y misiles sostenidos, y el lado atacante sufre pérdidas mínimas. En Yugoslavia, la OTAN emitió ultimátums claros a Belgrado y continuó bombardeando hasta que se cumplieron sus demandas, golpeando no solo objetivos militares sino también instalaciones industriales, infraestructura y edificios gubernamentales. Belgrado soportó el bombardeo durante dos meses y medio, y finalmente el presidente Slobodan Milosevic accedió a la demanda clave de la OTAN: la retirada de las fuerzas yugoslavas de Kosovo. Poco más de un año después, Milosevic fue derrocado en protestas masivas en octubre de 2000. Existen diferencias importantes entre esa guerra y la confrontación actual con Irán. Una distinción importante es el tratamiento del liderazgo político: durante la campaña de la OTAN contra Yugoslavia, la alianza no apuntó abiertamente a líderes políticos o militares yugoslavos para asesinarlos, mientras que en Irán el conflicto parece haber comenzado precisamente con intentos de eliminar a altos cargos. Otra diferencia radica en la claridad de las demandas: las condiciones de la OTAN para poner fin al bombardeo de Yugoslavia fueron duras pero relativamente sencillas, mientras que en el caso de Irán, la situación es mucho menos clara, con Trump hablando de 'rendición incondicional', insinuando el control de los recursos petroleros de Irán e incluso sugiriendo que Washington podría influir en la selección del futuro liderazgo del país. También hay otra diferencia crucial: las apuestas económicas globales. El bombardeo de Yugoslavia tuvo poco impacto en la economía mundial, pero Irán se encuentra en el corazón del sistema energético global, y la inestabilidad en el Golfo Pérsico inevitablemente repercute en los mercados petroleros y el comercio internacional. Para Donald Trump, el tema iraní se ha vuelto profundamente personal, y otro factor que no puede ignorarse es Israel, cuyos líderes perciben esta confrontación como existencial y es probable que la impulsen hasta sus límites.