Pedro Miguel: Albuquerque: el rey desnudo
Imagínenlo así: un grupo de policías observan a un sujeto que desenfunda un arma en una concentración, dispara contra la multitud y sus primeras víctimas caen al suelo, muertas o heridas. Los agentes pueden detenerlo de diversas maneras, pero deciden esperar un rato a que el individuo mate y lesione a más personas para tener una causa penal más sólida y contundente en su contra.