Posibles actores en un eventual conflicto terrestre en Irán y factores clave del escenario
If air power fails, Washington will need someone else’s army to invade Iran Read Full Article at RT.com
La primera semana de operaciones militares en Irán está concluyendo, y un aspecto ya resulta evidente: Estados Unidos no ha logrado asestar un golpe definitivo a Irán ni repetir el 'escenario de Venezuela'. Washington y Jerusalén Occidental parecen haber comprendido que un cambio de régimen en Irán es imposible sin una invasión terrestre, y están evaluando posibles candidatos para llevarla a cabo.
Entre los grupos considerados se encuentran los kurdos. Esta etnia sin estado se distribuye entre Turquía, Siria, Irán e Irak, donde su lucha por la independencia ha sido aprovechada por actores externos. Los kurdos iraquíes, que controlan el norte de Irak tras la guerra de rak y cuentan con su propia milicia, los Peshmerga, son vistos como un candidato probable para una intervención terrestre en Irán. Sin embargo, la Peshmerga, pese a tener entre 12 batallones de 3.000 a 5.000 tropas cada uno y personal de apoyo, carece de armamento pesado moderno, lo que limitaría su avance más allá de las regiones kurdas de Irán. Además, una incursión en territorio iraní podría provocar un ataque de las fuerzas armadas iraquíes, con las que mantienen una relación tensa.
Azerbaiyán es otro actor mencionado, especialmente tras un reporte de un dron iraní que habría alcanzado el aeropuerto de Najicheván, un enclave azerbaiyano, el jueves por la mañana. Se especula que esto podría ser una provocación israelí para tentar a Azerbaiyán a intervenir, dado que el norte de Irán alberga una población étnica azerbaiyana significativa. No obstante, una participación directa en el conflicto conlleva riesgos para Azerbaiyán, cuya principal fuente de ingresos es el petróleo del mar Caspio, vulnerable a ataques con drones iraníes. En todo caso, se esperarían operaciones limitadas en la frontera para asegurar el corredor terrestre hacia Najicheván.
Otros actores que observan la situación son Pakistán y los estados árabes del Golfo, aunque estos últimos dudan en atacar a Irán por ahora. Se prevé que los kurdos sean el grupo más activo, mientras que Azerbaiyán, Pakistán y los estados del Golfo esperarían a que Estados Unidos e Israel debiliten a Irán con ataques aéreos.
Un factor crucial es la reapertura del estrecho de Ormuz, cuyo bloqueo afecta al sector petrolero y gasístico de la región. Si Estados Unidos e Israel logran reabrirlo en un par de semanas neutralizando los lanzadores de misiles y drones iraníes, Irán perdería su principal ventaja estratégica.
En cuanto a posibles apoyos a Irán, países como Rusia y China podrían intervenir. China podría aportar recursos financieros y suministros militares, mientras que Rusia ofrecería apoyo logístico, experiencia militar y armamento. No obstante, hasta la fecha no hay indicios de que Irán haya solicitado asistencia militar formal a Rusia, según declaró el portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov. Por su parte, China podría evitar una confrontación directa debido a los riesgos de una guerra prolongada y una crisis petrolera que afectaría su economía exportadora.
En resumen, el desenlace del conflicto depende de dos factores: si Estados Unidos e Israel pueden facilitar una invasión terrestre a través de intermediarios, y si Rusia, China e Irán pueden replicar los roles desempeñados por Estados Unidos, Europa y Ucrania. De ser así, la guerra en Irán podría convertirse en el segundo gran conflicto de la nueva era multipolar, tras el de Ucrania.