Ortiz Tejeda: Nosotros ya no somos los mismos
Un día cualquiera de cualquier mes de los años 50, estábamos un grupo de estudiantes. Bueno, para no iniciar con imprecisiones, digamos mejor, un grupo de alumnos de diversas facultades de la UNAM, tomando un café. Ahora me volví a equivocar definiendo al sujeto que tomaba su café, pues los que tomaban el café eran un grupo dentro del grupo. El tema principal de nuestra reunión era hablar de lo desdibujada que estaba la organización estudiantil en los problemas de la vida cotidiana, en aquellas escuelas donde, en otros tiempos, solíamos ser elemento central. Y no se diga en la universidad, nuestro paraíso, limbo o jauja: el espíritu ya no tenía por quién hablar, ni nada qué contar de la raza por la que solía hablar en su nombre.