David Penchyna Grub: ¿Fraude electoral digital?
El concepto de fraude electoral en México ha experimentado una transformación estructural a lo largo de un siglo. Históricamente, la manipulación de los comicios respondía a mecánicas territoriales, coerción física e interferencia institucional directa. El precedente paradigmático de esta dinámica ocurrió en 1930, cuando José Vasconcelos enfrentó una elección caracterizada por la alteración sistemática de actas y la represión violenta para favorecer a Pascual Ortiz Rubio. Durante las décadas posteriores, la literatura política y jurídica registró prácticas rudimentarias de control de la urna: la duplicación del voto mediante esquemas movilizados (“carrusel”), la alteración de padrones en casillas específicas (“ratón loco”) y el llenado ilegítimo de boletas previo a la jornada (“embarazo de urnas”).