Cristina Rivera Garza: Timbre
Me he referido ya en otras ocasiones a la investigación como una práctica de cuidado. Se trata, en parte, de saber todo lo que hay que saber sobre nuestros materiales (a los que algunas veces nos referimos como obsesiones, con justa razón) pero, mayormente, se trata de cuidarlos, es decir, de construir el campo donde sus voces –las voces y/o huellas de los materiales– puedan reverberar, coexistir y, finalmente, alcanzar a otros. He dicho y lo sostengo, que no es la identidad lo que “nos da permiso” para aproximarnos a tal o cual material, sino la serie de estrategias de las que nos valemos para su cuidado. Decía el poeta Charles Bernstein a propósito de esta cuestión que sólo nos convertimos en recolectores “gracias al cuidado que tenemos en y por el mundo”, señalando la relación afectiva y ética que merece todo aquello que reclama nuestra atención. Sólo recogemos o reunimos o reclamamos lo que nos pertenece y sólo nos pertenece o le pertenecemos a aquello que hemos cuidado.