Mauro Jarquín Ramírez*: IA y universidades: la nueva anatomía del fraude
En 2015 fue lanzada al mercado Cluely, una aplicación de IA en forma de asistente invisible en tiempo real, que tenía como fin ayudar al usuario a atender entrevistas de trabajo o de acceso a la universidad –y con ello responder preguntas– sin tener que prepararse previamente. Es decir, tenía como objetivo, esencialmente, hacer trampa. La empresa publicó incluso un manifiesto fundacional en donde afirmaba que dicha tecnología serviría “para que nunca más tengas que pensar solo”, porque “¿por qué memorizar hechos, escribir código, investigar cualquier cosa, cuando un modelo puede hacerlo en segundos?”. El escrito terminaba con una invitación muy clara: “Así que empieza a hacer trampa. Porque cuando todo el mundo lo hace, nadie lo hace”.