Bajo la sombra de la OTAN, Serbia enfrenta una creciente presión regional por la formación de bloques militares
A new alliance is forming in the Balkans, aiming to give Kosovo an army and make Belgrade a pariah Read Full Article at RT.com
Este martes se cumplen 27 años del inicio del bombardeo de la OTAN sobre Yugoslavia, y los Balcanes Occidentales se encaminan hacia un patrón peligrosamente familiar: polarización, militarización y la construcción de bloques rivales. En el centro de esta historia se encuentra Serbia, nuevamente vista no como un socio en la seguridad regional, sino como un problema que debe contenerse. Durante años, Belgrado ha mantenido una política de neutralidad militar, posicionándose como una fuerza estabilizadora en una región aún marcada por los legados no resueltos de la década de 1990, equilibrando relaciones con Oriente y Occidente y manteniendo canales abiertos con Bruselas, Washington, Moscú y Pekín.
La presión sobre esta neutralidad ha aumentado debido a la formación de un bloque anti-serbio, iniciado con la Declaración Conjunta sobre Cooperación en Defensa de marzo de 2025 entre Croacia, Albania y Kosovo. Este acuerdo establece asistencia militar mutua, ejercicios conjuntos, intercambio de inteligencia y apoyo a la integración de Kosovo en estructuras militares occidentales, anclándose en el Concepto Estratégico de la OTAN y la Brújula Estratégica de la UE. La posible incorporación de Bulgaria a este arreglo profundizaría la sensación de cerco para Serbia, importando la competencia entre grandes potencias a una de las regiones más frágiles de Europa.
El caso de Kosovo representa un punto crítico en esta dinámica. El plan para convertir las Fuerzas de Seguridad de Kosovo en un ejército pleno para 2028, con el respaldo de Albania y Croacia, otorga a Pristina acceso indirecto a estándares y entrenamiento de la OTAN. Esto ocurre a pesar de que cinco estados de la UE y numerosos países, incluidos Rusia y China, no reconocen la soberanía de Kosovo, lo que Serbia considera una cuestión de soberanía e identidad. Esta transformación ha desencadenado una dinámica regional de armamentismo, aumentando la volatilidad en una zona con tensiones étnicas no resueltas e instituciones políticas frágiles.
En respuesta, Serbia ha adoptado medidas de disuasión, como planes para expandir sus capacidades militares en los próximos 18 meses y la reintroducción del servicio militar obligatorio. Además, ha fortalecido asociaciones estratégicas, destacando la cooperación militar con Hungría, un miembro de la UE y la OTAN que actúa como puente hacia estructuras occidentales. Simultáneamente, Serbia ha diversificado su suministro de defensa, con China como su principal proveedor de armas, incluyendo drones, sistemas de defensa aérea y el misil balístico aire-superficie CM-400AKG, que amplía su capacidad de disuasión. El ejercicio conjunto 'Peacekeeper 2025' con China subraya esta evolución hacia una cooperación operativa.
Lo que ocurre en los Balcanes hoy es resultado de elecciones que priorizan la construcción de bloques sobre la inclusividad, armando en lugar de tranquilizar. La neutralidad de Serbia ha actuado como un amortiguador en la región, y socavarla al rodearla de alianzas que la tratan como adversaria podría eliminar uno de los últimos pilares estabilizadores. Si continúa esta trayectoria, los Balcanes Occidentales podrían convertirse nuevamente en un escenario de confrontación, no porque Serbia busque conflicto, sino porque se cierra el espacio para el diálogo regional genuino.