Japón, Corea del Sur y Taiwán aceleran el desarrollo de misiles ante las crecientes tensiones en Asia Oriental
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La creciente percepción de riesgo en Asia Oriental, impulsada por las capacidades militares de China y Corea del Norte, ha llevado a Japón, Corea del Sur y Taiwán a acelerar el desarrollo de sus programas de misiles. Estos tres aliados estratégicos de Estados Unidos están invirtiendo en tecnologías que amplían los rangos de alcance, mejoran la supervivencia de los sistemas y preparan operaciones combinadas terrestres y marítimas, configurando un panorama regional donde las capacidades misilísticas cobran un papel central en la disuasión y la defensa.
Japón, tradicionalmente limitado por principios constitucionales posguerra que restringen el desarrollo de armas ofensivas, está reconsiderando estas restricciones. Ha desarrollado sistemas de defensa antimisiles como el Patriot y cuenta con buques equipados con el sistema Aegis. Recientemente, ha avanzado en misiles de ataque, incluyendo una versión mejorada del misil antibuque Tipo 12 con alcance de 900-1.000 km (planeado hasta 1.200 km), un nuevo misil de crucero de hasta 1.500 km (con potencial de 2.000-3.000 km) y el sistema hipersónico Hyper-Velocity Gliding Projectile (HVGP), previsto para 2026-2027 con alcance inicial de 1.000 km.
Corea del Sur, sin las restricciones políticas de Japón, ha construido una fuerza misilística de espectro completo. Su familia de misiles Hyunmoo incluye variantes con alcances desde 300 km hasta el Hyunmoo-5, presentado en octubre de 2024, con un alcance de 3.000 km y una ojiva de 8 toneladas. Además, desarrolla el misil hipersónico Hycore y mantiene capacidades de misiles de crucero con alcances de 500 a 3.000 km, enfocándose en la disuasión regional frente a Corea del Norte.
Taiwán, en cambio, adopta una estrategia más asimétrica, centrada en capacidades defensivas y de negación marítima. Desarrolla misiles como el Hsiung Feng II (alcance de 200 km) y un nuevo misil antibuque de largo alcance (600-1.000 km), diseñado para contrarrestar flotas chinas. Aunque tiene base tecnológica para vehículos de lanzamiento espacial, su programa de misiles balísticos es limitado, con el sistema Tien Kung (alcance de 300 km) como principal activo, posiblemente por su dependencia del paraguas de seguridad estadounidense-japonés.
Estos desarrollos reflejan cómo la capacidad tecnológica, las estructuras de alianzas y las percepciones de amenaza convergen para redefinir el equilibrio militar en Asia Oriental. La combinación de mayores alcances, sistemas más rápidos y mayor flexibilidad operativa expande las opciones militares, pero también comprime los tiempos de respuesta y eleva el riesgo de escalada en crisis, marcando una fase donde los misiles serán determinantes en la dinámica regional.