Unfpa denuncia que más de un millón de niños en Gaza requieren apoyo psicológico tras dos años de conflicto
Ramallah. Más de un millón de niños en la franja de Gaza necesitan apoyo sicológico y social tras más de dos años de asedio y ataques israelíes, denunció ayer el Fondo de Población de Naciones Unidas (Unfpa).
El Fondo de Población de Naciones Unidas (Unfpa) denunció ayer desde Ramallah que más de un millón de niños en la franja de Gaza necesitan apoyo psicológico y social tras más de dos años de asedio y ataques israelíes. La organización alerta sobre el impacto devastador del prolongado conflicto en la salud mental de la población infantil, que representa una parte significativa de los habitantes de la zona.
El informe del Unfpa subraya que la exposición continua a la violencia, la inseguridad y las condiciones de vida extremas ha generado niveles alarmantes de angustia y trauma entre los menores. Esta situación se enmarca en un contexto de bloqueo y hostilidades recurrentes que limitan el acceso a servicios básicos, agravando la crisis humanitaria y las secuelas psicológicas.
La denuncia pone de relieve la urgencia de intervenciones internacionales coordinadas para abordar las necesidades de salud mental en Gaza, donde la infraestructura sanitaria y social está severamente dañada. La falta de recursos y personal especializado complica la atención a una generación marcada por el conflicto, con implicaciones a largo plazo para su desarrollo y bienestar.
Organizaciones humanitarias han documentado previamente cómo los entornos de guerra afectan desproporcionadamente a los niños, aumentando riesgos como trastornos de estrés postraumático, ansiedad y depresión. El llamado del Unfpa refuerza la necesidad de priorizar la protección infantil en los esfuerzos de ayuda, más allá de la asistencia material inmediata.
La situación en Gaza sigue siendo un foco de preocupación para la comunidad internacional, con llamados recurrentes a una solución política que ponga fin al ciclo de violencia. Mientras tanto, la respuesta humanitaria debe integrar componentes de salud mental para mitigar el sufrimiento de una población infantil atrapada en un conflicto prolongado.