Rosa Miriam Elizalde: Cuba no quiere la guerra, pero no le teme
La primera vez que vi un tanque de guerra fue en las calles de Sancti Spíritus, la ciudad del centro de la isla donde nací. Era abril de 1975 y, con la caída de Saigón, se celebraba la victoria de Vietnam tras casi 20 años de agresión estadunidense. Mis ojos de niña no recuerdan aquella mole de acero de la Segunda Guerra Mundial como una amenaza, sino más bien como lección temprana de que, en Cuba, incluso los triunfos y los dolores de otros pueblos se viven también a modo de advertencia.
La periodista cubana Rosa Miriam Elizalde relata cómo su primera experiencia con un tanque de guerra en las calles de Sancti Spíritus, en abril de 1975, coincidió con la celebración de la victoria de Vietnam tras casi 20 años de agresión estadounidense. Para ella, este evento no representó una amenaza, sino una lección temprana sobre cómo en Cuba los triunfos y dolores de otros pueblos se viven como advertencias.
Elizalde contextualiza este recuerdo infantil dentro de la postura histórica de Cuba frente a los conflictos internacionales. La isla ha mantenido una posición firme de rechazo a la guerra, aunque sin mostrar temor ante las adversidades, una actitud que se ha forjado a lo largo de décadas de tensiones geopolíticas y bloqueos económicos.
La autora subraya que esta experiencia personal refleja una mentalidad colectiva en Cuba, donde las luchas ajenas se internalizan como propias, sirviendo de recordatorio constante sobre la importancia de la soberanía y la resistencia. Esto ha moldeado la identidad nacional y la política exterior del país, caracterizada por una defensa activa de sus principios sin buscar confrontaciones innecesarias.
En última instancia, el artículo de Elizalde transmite un mensaje de firmeza y dignidad, enfatizando que Cuba, a pesar de su rechazo a la guerra, está preparada para enfrentar cualquier desafío que amenace su independencia. Esta postura se fundamenta en una historia de solidaridad internacional y una resiliencia forjada en circunstancias difíciles, que continúa definiendo su papel en el escenario global.