Gabriela Rodríguez*: Libertad para morir

La Jornada por Gabriela Rodríguez*

Hay derechos humanos emergentes que implican una visión profunda del sentido de la libertad, de la cual carecen las mentalidades conservadoras. La eutanasia (del griego “buena muerte”), ese acto deliberado de terminar con la vida de una persona que padece una enfermedad grave, crónica, o un sufrimiento intolerable, a petición expresa y consciente del propio paciente, sólo la admite un número reducido de países del planeta: Estados Unidos (Washington DC y 13 estados federados), Colombia, Países Bajos, Bélgica, Luxemburgo, Canadá, Australia (en más de cinco estados), España, Nueva Zelanda, Austria, Ecuador, Uruguay y algunas regiones de Italia; Francia ya la admitió, pero entra en vigor en enero de 2027. El suicidio médicamente asistido (SMA) no se castiga en Suiza ni en Alemania.

Hay derechos humanos emergentes que implican una visión profunda del sentido de la libertad, de la cual carecen las mentalidades conservadoras. La eutanasia (del griego “buena muerte”), ese acto deliberado de terminar con la vida de una persona que padece una enfermedad grave, crónica, o un sufrimiento intolerable, a petición expresa y consciente del propio paciente, sólo la admite un número reducido de países del planeta: Estados Unidos (Washington DC y 13 estados federados), Colombia, Países Bajos, Bélgica, Luxemburgo, Canadá, Australia (en más de cinco estados), España, Nueva Zelanda, Austria, Ecuador, Uruguay y algunas regiones de Italia; Francia ya la admitió, pero entra en vigor en enero de 2027. El suicidio médicamente asistido (SMA) no se castiga en Suiza ni en Alemania.

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