Marcos Roitman Rosenmann: Patricio Guzmán, Chile bajo su piel
Pocos han hecho por la memoria histórica de su país lo que Patricio Guzmán hizo por Chile. Puede parecer una exageración, adjudicar a una persona semejante esfuerzo. Pero su legado consiste en tomar el pulso a la realidad chilena durante medio siglo. No fue historiador, politólogo o sociólogo; fue director de cine y, como tal, reinventó el documental político. Un maestro equiparable a Costa Gavras, Pier Paolo Pasolini o Bernardo Bertolucci. Y, más allá del Oscar que obtuvo Michael Moore en 2002 por el documental Bowling for Columbine, Patricio Guzmán no estrenó sus filmes a bombo y platillo. Luchó contra el silencio y abrió los ojos del mundo a la realidad chilena. Ese es uno de sus logros.
Pocos han hecho por la memoria histórica de su país lo que Patricio Guzmán hizo por Chile. Puede parecer una exageración, adjudicar a una persona semejante esfuerzo. Pero su legado consiste en tomar el pulso a la realidad chilena durante medio siglo. No fue historiador, politólogo o sociólogo; fue director de cine y, como tal, reinventó el documental político. Un maestro equiparable a Costa Gavras, Pier Paolo Pasolini o Bernardo Bertolucci. Y, más allá del Oscar que obtuvo Michael Moore en 2002 por el documental Bowling for Columbine, Patricio Guzmán no estrenó sus filmes a bombo y platillo. Luchó contra el silencio y abrió los ojos del mundo a la realidad chilena. Ese es uno de sus logros.