Fabrizio Mejía Madrid: Canal Once
No recuerdo movimiento social alguno que haya tomado un medio de comunicación para no usarlo y, en cambio, sí destruirlo. Desde el uso de Radio UNAM para los diálogos con la burocracia dorada en el CEU de 1986-87 hasta la APPO de Oaxaca, en 2006, con Radio Plantón y la emisora de la propia universidad, las protestas sociales siempre han privilegiado hacerse escuchar. Pero esta vez ha sido diferente. El movimiento de los politécnicos, que ya sólo está activo en dos de las 28 escuelas superiores del IPN, leyó en vivo por el Canal Once su pliego petitorio íntegro el 16 de abril de 2026. Para el 21 de mayo, después de transmitir su siguiente mensaje, decidieron expulsar a todo el personal y ocupar el edificio. Pero no lo usaron. En cambio, interrumpieron la señal en sus 29 repetidoras de la República y, dos días después, inhabilitaron los sistemas operativos y administrativos hasta el grado de dejar sin luz a la guardería del Cendi que está a un lado. Ocupado, sin utilizar, el Canal Once ha sufrido el deterioro de sus instalaciones, que son públicas, incluyendo el archivo de 300 mil horas que guarda la memoria histórica de México desde 1967.