Con pistola a la cintura, presidente de Colombia militariza ciudad turística
Santa Marta. Las calles de la ciudad de Santa Marta, uno de los principales destinos turísticos de Colombia, estaban inusualmente desoladas ayer tras la orden presidencial de militarizarla en un intento por contrarrestar la violencia de un grupo armado ilegal. La localidad fue recorrida por el mandatario Aberlardo de la Espriella, quien portó una pistola a la cintura. Los habitantes de uno de los barrios populares del nororiente de la urbe hicieron fila en los pocos supermercados abiertos, que eran escoltados por policías con armas largas. El miedo se instaló la víspera en la ciudad del Caribe, luego de que al menos tres vehículos fueron incinerados y los comerciantes recibieron amenazas. Ante la escalada violenta, el mandatario ultraconservador ordenó militarizar la ciudad y aseguró que las Autodefensas Conquistadoras de la Sierra Nevada pretenden “incendiar” parte del Caribe como retaliación a una operación militar en la que murió José Pérez Villanueva, Cholo, señalado como el segundo cabecilla de ese grupo armado, que surgió tras la desmovilización de los paramilitares a inicios de este siglo. Según la policía, tienen incidencia en narcotráfico y extorsión. De la Espriella ordenó trasladar a cárceles de máxima seguridad a 76 detenidos.
Santa Marta. Las calles de la ciudad de Santa Marta, uno de los principales destinos turísticos de Colombia, estaban inusualmente desoladas ayer tras la orden presidencial de militarizarla en un intento por contrarrestar la violencia de un grupo armado ilegal. La localidad fue recorrida por el mandatario Aberlardo de la Espriella, quien portó una pistola a la cintura. Los habitantes de uno de los barrios populares del nororiente de la urbe hicieron fila en los pocos supermercados abiertos, que eran escoltados por policías con armas largas. El miedo se instaló la víspera en la ciudad del Caribe, luego de que al menos tres vehículos fueron incinerados y los comerciantes recibieron amenazas. Ante la escalada violenta, el mandatario ultraconservador ordenó militarizar la ciudad y aseguró que las Autodefensas Conquistadoras de la Sierra Nevada pretenden “incendiar” parte del Caribe como retaliación a una operación militar en la que murió José Pérez Villanueva, Cholo, señalado como el segundo cabecilla de ese grupo armado, que surgió tras la desmovilización de los paramilitares a inicios de este siglo. Según la policía, tienen incidencia en narcotráfico y extorsión. De la Espriella ordenó trasladar a cárceles de máxima seguridad a 76 detenidos.