Heriberto M. Galindo Quiñones: Al combatir y afectar la doble nacionalidad ignoraron la doble ciudadanía
Tras la aprobación que se dio en la Cámara de Diputados, respetuosamente expongo que escuché y leí las expresiones relacionadas con la doble nacionalidad, empezando con las que pronunció la presidenta de la República, Claudia Sheinbaum, respaldando su iniciativa de reforma para impedir las aspiraciones y las intenciones político electorales de las personas que poseen la doble nacionalidad y que quisieran acceder a posiciones políticas de distintos niveles en nuestro país viviendo en el extranjero; también me enteré que se le hicieron algunos ajustes de última hora a la iniciativa original para propiciar ciertas flexibilidad o apertura, pero también observé que la argumentación se sustentó de manera parcial y sesgada, y que en un debate muy pobre únicamente se mencionó, por cierto que hasta la saciedad, la pretensión presidencial de afectar los derechos de quienes poseen la doble nacionalidad, y ello se hizo con suma ignorancia jurídica y con la deliberada afectación política hacia las y los migrantes poseedores de la doble nacionalidad, dejando de lado el concepto de la doble ciudadanía que, dicho sea de paso, debería ser lo más importante a esgrimir en este alegato.
Tras la aprobación que se dio en la Cámara de Diputados, respetuosamente expongo que escuché y leí las expresiones relacionadas con la doble nacionalidad, empezando con las que pronunció la presidenta de la República, Claudia Sheinbaum, respaldando su iniciativa de reforma para impedir las aspiraciones y las intenciones político electorales de las personas que poseen la doble nacionalidad y que quisieran acceder a posiciones políticas de distintos niveles en nuestro país viviendo en el extranjero; también me enteré que se le hicieron algunos ajustes de última hora a la iniciativa original para propiciar ciertas flexibilidad o apertura, pero también observé que la argumentación se sustentó de manera parcial y sesgada, y que en un debate muy pobre únicamente se mencionó, por cierto que hasta la saciedad, la pretensión presidencial de afectar los derechos de quienes poseen la doble nacionalidad, y ello se hizo con suma ignorancia jurídica y con la deliberada afectación política hacia las y los migrantes poseedores de la doble nacionalidad, dejando de lado el concepto de la doble ciudadanía que, dicho sea de paso, debería ser lo más importante a esgrimir en este alegato.