EE.UU. usa misil no probado en ataque a escuela iraní
EE.UU. atacó una escuela en Irán con un misil no probado, matando civiles, mientras Trump amenaza con destruir infraestructura energética iraní.
En un escalamiento de tensiones en Medio Oriente, Estados Unidos ha empleado armamento no probado en combate durante ataques recientes contra objetivos en Irán, según análisis de imágenes y expertos. El misil Precision Strike Missile (PrSM), que dispersa perdigones de tungsteno, fue utilizado en un ataque a una escuela y un polideportivo en la ciudad de Lamerd, resultando en al menos 21 muertes. Este incidente se suma a otro ataque estadounidense el mismo día que destruyó una escuela primaria en Minab, con un saldo de 175 víctimas, en su mayoría estudiantes. Las instalaciones civiles, según imágenes satelitales, estaban separadas de sitios militares iraníes desde hace años, lo que plantea interrogantes sobre la precisión de la inteligencia o posibles fallos en el diseño del nuevo armamento.
Paralelamente, Irán ha respondido con acciones ofensivas, incluyendo un ataque a un petrolero gigante cerca de Dubái, lo que subraya la volatilidad en las rutas marítimas clave para el comercio global de energía. Este ataque a infraestructura petrolera refleja una táctica de presión económica, exacerbando las tensiones regionales y amenazando la estabilidad del mercado energético.
En este contexto, el expresidente estadounidense Donald Trump ha emitido amenazas públicas de "obliterar" las plantas de energía y petróleo de Irán, intensificando la retórica belicista y aumentando el riesgo de una escalada militar más amplia. Estas declaraciones, combinadas con el uso de armas no probadas, sugieren una estrategia de fuerza que podría desestabilizar aún más la región.
El análisis de estos eventos revela un patrón preocupante: el empleo de tecnología militar avanzada pero no probada en zonas civiles, junto con ataques a infraestructura crítica, está elevando el costo humano y económico del conflicto. La falta de claridad sobre la intencionalidad de los ataques a escuelas y la amenaza de destrucción masiva de recursos energéticos apuntan a una crisis que podría extenderse más allá de las fronteras iraníes, afectando la seguridad global y los precios del petróleo.