Ataque a planta de Kuwait expone vulnerabilidad hídrica de Medio Oriente
Un presunto ataque aéreo iraní a una planta de desalinización en Kuwait renueva temores sobre la frágil seguridad hídrica regional. Un trabajador murió y la infraestructura crítica sufrió daños.
Un presunto ataque aéreo iraní contra una planta combinada de energía y desalinización en Kuwait ha renovado los temores sobre la vulnerabilidad del suministro de agua potable en Medio Oriente. Kuwait acusó a Irán de llevar a cabo un "ataque atroz" el domingo, que mató a un trabajador indio y causó daños extensos en un edificio de servicios. La portavoz del Ministerio de Electricidad, Agua y Energía Renovable, Fatima Abbas Jawhar Hayat, confirmó el incidente, aunque no especificó qué instalación fue alcanzada ni si la producción de agua o electricidad se vio interrumpida.
El sistema de información de incendios de la NASA detectó múltiples firmas de calor en la planta térmica de Sabiya Oeste en Kuwait, lo que indica incendios en el lugar. Medios iraníes reportaron un incendio en la misma planta, aunque la identificaron erróneamente como la instalación de Doha Oeste, ubicada a unos 50 km de distancia. Hasta ahora, Teherán no ha respondido a las acusaciones, mientras que las autoridades kuwaitíes continúan evaluando los daños y piden a los residentes ignorar la especulación.
La planta de Sabiya, inaugurada en 1998 y ampliada varias veces, es crucial para Kuwait. Genera aproximadamente 5.300 megavatios de electricidad por hora y produce alrededor de 340.000 metros cúbicos de agua diariamente. Kuwait opera seis plantas térmicas gubernamentales que producen tanto electricidad como agua desalinizada, siendo la mayor productora individual la planta de Al-Zour Sur, con una capacidad de 670.000 metros cúbicos por día.
La dependencia de la desalinización en Medio Oriente es extrema debido a la escasez hídrica. Según datos de la ONU, Kuwait tiene acceso a solo 4 metros cúbicos de agua dulce renovable por persona anualmente, muy por debajo de los 1.700 metros cúbicos necesarios para los estándares de vida modernos. Los países del Consejo de Cooperación del Golfo comenzaron a invertir fuertemente en desalinización después de la crisis petrolera de 1979, y hoy esta tecnología suministra desde el 42% del agua potable en los Emiratos Árabes Unidos hasta casi el 99% en Catar. Este incidente subraya cómo la infraestructura de desalinización, vital para la región, se convierte en un punto crítico de vulnerabilidad en medio de tensiones geopolíticas.