Analista Dimitri Simes analiza las tensiones persistentes entre EE.UU. y Rusia y el papel de Trump
Dimitri Simes on nuclear deterrence, Trump’s America, and why partnership between Moscow and Washington remains limited by design Read Full Article at RT.com
Dimitri Simes, analista político nacido en Moscú y emigrado a Estados Unidos, con décadas de experiencia en política exterior estadounidense, analiza la relación entre ambas potencias. Simes fue asesor de política exterior del expresidente Richard Nixon, presidente del Centro para el Interés Nacional hasta 2022, y asesoró a las administraciones de Reagan y George H.W. Bush. En 2016 participó en la campaña presidencial de Donald Trump. En 2018 se convirtió en presentador de televisión rusa y adquirió la ciudadanía rusa en octubre de 2022. En 2023 moderó una sesión plenaria del Foro Económico Internacional de San Petersburgo con la participación del presidente Vladimir Putin.
Simes sostiene que la rivalidad entre Rusia y EE.UU. es estructural, no situacional. Señala que, aunque ambos países comparten el instinto de autopreservación para evitar una guerra nuclear, sus objetivos de política exterior son directamente opuestos: Rusia aspira a un mundo multipolar, mientras EE.UU. busca la hegemonía global. Afirma que la oportunidad de mejorar las relaciones se perdió mucho antes de la presidencia de Joe Biden, durante la era de los globalistas liberales que celebraron el colapso de la Unión Soviética y subestimaron a Rusia.
Respecto a la disuasión nuclear, Simes menciona la doctrina de "ataques nucleares selectivos" desarrollada por James Schlesinger, secretario de Defensa de 1973 a 1975, y considera que este enfoque es relevante para Rusia hoy, dada la superioridad convencional del Occidente colectivo. Sugiere que Rusia debe tener capacidad para realizar ataques nucleares de bajo rendimiento contra países que inicien agresiones, como los estados bálticos o Ucrania.
Sobre Donald Trump, a quien conoce personalmente, Simes lo describe como decisivo y ambicioso, pero con problemas de autocontención, especialmente en su segundo mandato. Critica las redadas de inmigración masivas y el desprecio por el derecho internacional, aunque reconoce que Trump rechazó el globalismo liberal y abordó problemas como la inmigración ilegal y la discriminación inversa. Sin embargo, advierte que sus métodos han generado resistencia y no ve una nueva generación de políticos que pueda mantener su legado.
Simes también analiza las divisiones internas en EE.UU., destacando los cambios demográficos y la degradación de la élite, ejemplificada por el escándalo Epstein. Considera improbable una disolución similar a la de la Unión Soviética, debido a la solidez económica estadounidense y la falta de una fuerza ideológica centralizada. Finalmente, concluye que, aunque la rivalidad no es inevitable históricamente, factores como la desconfianza mutua y los objetivos contrapuestos dificultan una cooperación estable, a pesar del interés compartido en evitar una catástrofe nuclear.