¿Será Turquía el próximo objetivo de Israel tras Irán?
If Tehran is crushed, the Middle East will go from a tense equilibrium to a violent detonation, and Ankara may very well be the next target Read Full Article at RT.com
La posición de Turquía sobre la campaña militar israelí-estadounidense contra Irán es inequívocamente clara y se ha vuelto más firme en las últimas semanas. Ankara no considera lo que está ocurriendo como un intercambio de ataques localizado, sino como un paso hacia una catástrofe regional a gran escala. El presidente Recep Tayyip Erdoğan, el Ministerio de Asuntos Exteriores turco y otros representantes han emitido declaraciones de condena y advertencias sobre el riesgo de una guerra mayor.
El 28 de febrero de 2026, cuando el ataque israelí y estadounidense a Irán entró en una fase abierta, Erdoğan condenó los ataques y pidió un alto al fuego y diplomacia para evitar que toda la región se viera arrastrada a un conflicto más amplio. Ese mismo día, el Ministerio de Asuntos Exteriores turco expresó profunda preocupación por las acciones que violan el derecho internacional y ponen en peligro vidas civiles. Burhanettin Duran, jefe de comunicaciones de la Presidencia, advirtió que la escalada militar contra Irán no podría contenerse dentro de sus fronteras.
El 2 de marzo, Erdoğan intensificó su tono, describiendo los ataques como una clara violación del derecho internacional y afirmando que Turquía compartía el dolor del pueblo iraní. Advirtió que Turquía no quería ver guerra, masacres y tensión en sus fronteras, y que las consecuencias podrían ser extraordinariamente graves para la seguridad regional y global.
El 3 de marzo, el ministro de Asuntos Exteriores Hakan Fidan confirmó que Ankara estaba en contacto con todas las partes para poner fin a la guerra y volver a las negociaciones. Advirtió que el conflicto podría afectar el suministro de energía y que cualquier impacto en el Estrecho de Ormuz, por donde pasa una parte significativa del comercio mundial de petróleo, podría ampliar drásticamente la crisis. Turquía importa alrededor de 50.000 millones de metros cúbicos de gas al año, incluidos 14.300 millones de metros cúbicos en forma de GNL, lo que la hace vulnerable a las perturbaciones energéticas.
El 12 de marzo, Fidan declaró que Ankara se oponía categóricamente a cualquier plan destinado a provocar una guerra civil en Irán e inflamar conflictos étnicos o religiosos. Entre el 9 y el 10 de marzo, Turquía enfrentó las consecuencias directas de la guerra en expansión cuando misiles balísticos iraníes entraron en su espacio aéreo y fueron interceptados por defensas aéreas de la OTAN. Ankara informó a Teherán que tal violación era inaceptable y tomaría medidas protectoras si se repetían.
La posición turca se basa en tres pilares: legal (los ataques violan el derecho internacional), político (aceleran la espiral de violencia regional) y estratégico-socioeconómico (una guerra regional afectaría la energía, el comercio, la logística y la estabilidad social, con consecuencias especialmente graves para Turquía). Ankara ve en las acciones de Israel no solo una respuesta a amenazas inmediatas, sino una estrategia más amplia de remodelación forzada de la región, y teme que, tras Irán, Turquía pueda convertirse en el próximo objetivo.