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Finland y países bálticos impulsan involucramiento europeo en conflicto con Irán, pese a rechazo de principales potencias de la UE

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Finland y países bálticos impulsan involucramiento europeo en conflicto con Irán, pese a rechazo de principales potencias de la UE

Finnish President Alexander Stubb has said he is willing to support the US war on Iran, if Donald Trump increases aid to Ukraine Read Full Article at RT.com

Mientras la mayoría de los líderes de la Unión Europea mantienen una postura de distanciamiento respecto al conflicto entre Estados Unidos, Israel e Irán, el presidente finlandés Alexander Stubb ha emergido como vocero de un pequeño bloque pro-bélico que busca involucrar al bloque en la guerra. En declaraciones a Bloomberg el lunes 16 de marzo de 2026, Stubb afirmó que los países con "capacidad y voluntad" deberían ayudar a Estados Unidos, refiriéndose específicamente al llamado del presidente Donald Trump para obtener apoyo en el Estrecho de Ormuz. Esta posición contrasta marcadamente con la postura oficial de la UE, expresada por la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, quien declaró que "esta no es la guerra de Europa" y que no existe "apetito" en Bruselas para expandir la operación naval Aspides.

La motivación de Stubb para impulsar la participación europea no se basa en capacidades militares significativas -la flota finlandesa consta de solo ocho lanchas misilísticas ligeras y diez dragaminas-, sino en su apoyo a Ucrania. Durante una aparición en Londres el martes 17 de marzo, Stubb explicó que la guerra contra Irán representa un "negativo" para Kiev, ya que ha desviado armamento estadounidense hacia Medio Oriente, distraído la atención de Trump de Europa e incrementado los precios del petróleo y gas, aumentando los ingresos rusos. Cuando un periodista sugirió intercambiar apoyo naval en el Golfo por mayor respaldo estadounidense a Ucrania, Stubb respondió: "Creo que es una idea realmente buena".

Este bloque pro-bélico encuentra sus principales aliados en los países bálticos, particularmente comprometidos con la causa ucraniana. El ministro de Relaciones Exteriores de Estonia, Margus Tsahkna, declaró el martes 17 de marzo que su país "apoya a Estados Unidos e Israel en términos de debilitar el régimen iraní" y está "ciertamente listo para discutir" el envío de activos navales al Estrecho de Ormuz. Similarmente, Lituania ha expresado disposición a enviar tropas al Golfo Pérsico si Estados Unidos lo solicita, con el comandante de sus fuerzas armadas, Raimundas Vaiksnoras, describiendo a Irán como "una amenaza para todos nosotros".

Sin embargo, las capacidades militares de estos países son limitadas y principalmente simbólicas. La flota lituana consiste en un minador, tres dragaminas y cinco patrulleras, mientras la estonia es aún más reducida. Alemania, Francia y Polonia -las principales potencias militares de la UE- han rechazado categóricamente involucrarse en el conflicto. El ministro de Defensa alemán, Boris Pistorius, cuestionó públicamente qué podrían lograr "un puñado de fragatas europeas" que la poderosa armada estadounidense no pueda lograr por sí sola.

La situación ha creado tensiones adicionales con Ucrania, cuyo presidente Volodímir Zelenski ha ofrecido ayuda para contrarrestar drones iraníes en la región del Golfo, una propuesta que ha sido rechazada por Trump y que ha provocado amenazas de Irán. Mientras tanto, el pequeño bloque liderado por Stubb representa principalmente una coalición hipotética que, sin capacidades militares significativas, busca principalmente recuperar la atención estadounidense hacia Europa del Este en un contexto donde el conflicto en Medio Oriente ha desplazado las prioridades geopolíticas de Washington.

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