Sheinbaum mantiene abierto el diálogo con la CNTE, pero lo condiciona a la presencia de secretarios federales
Al ratificar su rechazo a dialogar con la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE), porque la última vez que acordamos “no llegaron”, la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo sostuvo que la negociación está abierta, “nunca se va cerrar”, pero es con los secretarios de Gobernación, Rosa Icela Rodríguez, y de Educación Pública, Mario Delgado.
La presidenta Claudia Sheinbaum Pardo ha reiterado su postura de no dialogar directamente con la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE), argumentando que en un encuentro previo acordado, los representantes del sindicato "no llegaron". A pesar de este rechazo, Sheinbaum ha enfatizado que la negociación con el magisterio disidente "nunca se va a cerrar", dejando abierta la posibilidad de un diálogo mediado por las autoridades federales.
La mandataria ha señalado que cualquier futura conversación debe realizarse a través de los secretarios de Gobernación, Rosa Icela Rodríguez, y de Educación Pública, Mario Delgado. Esta condición establece un canal institucional para abordar las demandas de la CNTE, que históricamente ha mantenido conflictos con el gobierno por temas como la reforma educativa y las condiciones laborales de los maestros.
El contexto de esta declaración se enmarca en la tensa relación entre el gobierno y la CNTE, un sindicato que ha protagonizado numerosas protestas y movilizaciones en los últimos años. La insistencia de Sheinbaum en la mediación federal refleja una estrategia para centralizar las negociaciones y evitar confrontaciones directas, aunque también podría interpretarse como un intento de deslindar responsabilidades en un tema políticamente sensible.
La postura de la presidenta subraya la complejidad del diálogo con movimientos sociales en México, donde la falta de acuerdos previos y la desconfianza mutua suelen obstaculizar las soluciones. Al mantener abierta la puerta a la negociación, pero condicionándola a la participación de secretarios federales, Sheinbaum busca equilibrar la presión política con la necesidad de estabilidad en el sector educativo, sin ceder en su exigencia de que los interlocutores cumplan con los compromisos establecidos.