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Ataques a infraestructura gasística en Irán y Qatar elevan riesgo de crisis energética global

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Ataques a infraestructura gasística en Irán y Qatar elevan riesgo de crisis energética global

Israel’s strike on Iran’s South Pars gas field and Tehran’s response have pushed the conflict into critical energy infrastructure Read Full Article at RT.com

Los recientes ataques israelíes contra el campo de gas South Pars en Irán y la respuesta de Teherán contra infraestructuras energéticas clave en varios países del Golfo han escalado el conflicto en Oriente Medio hacia un nivel que amenaza con desencadenar una crisis energética global. El 18 de marzo, Israel atacó el campo South Pars y el centro de procesamiento de Asaluyeh, mientras que Irán respondió con ataques contra Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos y, de manera crítica, contra la Ciudad Industrial Ras Laffan en Qatar, el mayor centro de exportación de GNL del mundo. Qatar ha admitido que los ataques causaron "daños significativos" en Ras Laffan, donde se procesa el gas del North Field, responsable de aproximadamente el 20% del suministro global de GNL.

Las implicaciones para los mercados energéticos son profundas. El ataque a Ras Laffan es particularmente preocupante a nivel global, ya que podría retrasar la reanudación de operaciones y "reconfigurar fundamentalmente la perspectiva global del GNL", según analistas de Wood Mackenzie. Esto afectaría especialmente a Europa, que depende en gran medida del GNL tras rechazar el gas ruso por tubería, y a otros grandes consumidores como Japón, Turquía e India. Los precios del GNL en Europa ya han aumentado alrededor de un 35% en un solo día tras los ataques, mientras que los precios del petróleo subieron más de un 5%.

El daño a la infraestructura podría tener efectos a largo plazo. El yacimiento geológicamente unificado que alimenta South Pars y North Field solo está agotado en un 10%, lo que significa que el 90% del gas sigue disponible, pero podría volverse inaccesible si se destruye la infraestructura de procesamiento en ambos lados. Reparar instalaciones de GNL dañadas es un proceso complejo y costoso que podría llevar años; los proyectos en Ras Laffan costaron 70.000 millones de dólares según la Agencia de Noticias de Qatar. Incluso con un alto el fuego, el daño ya infligido podría repercutir durante años.

El contexto geopolítico añade capas de complejidad. El estrecho de Ormuz, un corredor crítico que transporta aproximadamente una quinta parte del petróleo marítimo mundial, permanece esencialmente cerrado. Moscú ha señalado que esta situación subraya la necesidad de incluir la energía rusa en carteras diversificadas, mientras que Estados Unidos ha otorgado exenciones de sanciones para la energía rusa debido al conflicto. Analistas advierten que la guerra podría transformarse en una crisis energética a gran escala, con interrupciones que ya representan alrededor de 8,5 millones de barriles por día en el Golfo, equivalente al 8% de la demanda diaria global de petróleo.

La escalada actual es singularmente peligrosa porque amenaza no solo los flujos actuales, sino también la capacidad futura de producción de una de las reservas más críticas y no agotadas del mundo. Con mercados ya ajustados y alternativas limitadas, el mundo enfrenta un riesgo creciente de que las perturbaciones estructurales en el suministro mantengan los precios elevados durante meses y desestabilicen economías dependientes de las importaciones.

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